DEPILACIÓN LÁSER
La depilación láser es un procedimiento que conduce a la desaparición de la totalidad del pelo en las áreas de tratamiento.
Los buenos resultados se consiguen cuando se puede realizar un total cubrimiento del área de tratamiento con láseres realmente efectivos. El láser debe alcanzar el folículo sin dañar la piel. Esto hace que el tratamiento busque la reducción progresiva del pelo evitando en todo lo posible quemaduras.
A lo largo de 15 años hemos aprendido a controlar los resultados para cada paciente cion base al uso de diferentes tipos de láseres. Hemos tenido una gran experiencia con los láseres Alexandrita, Rubí, IPL (Luz pulsada intensa) y los láseres Diodos. Todos estos equipos han mostrado ventajas y desventajas y deben ser usados en su mejor posibilidad dentro del tratamiento.
Las ventajas de cada equipo las exponemos:
Los láseres de Alexandrita son rápidos, captan el pelo claro y más delgado, no requieren afeitado previo posibilitando al paciente un efecto inmediato y más completo. Los láseres Alexandrita son bien tolerados en piel clara y son mejor aprovechados en áreas con poca densidad de pelo. Es por esto que son los que más se utilizan para completar tratamientos de otros equipos. Su principal desventaja es su aplicación en áreas de mucha densidad de pelo pues, altas densidades de pelo lo agotan. Los láseres Alexandrita si bien captan más pelo también captan los tonos más oscuros de la piel y por esto que, provocan quemaduras en la piel bronceada. Las quemaduras por lo general, no dejan secuelas permanentes pero causan círculos blancos que demoran meses en desaparecer.
Los diodos son la mejor solución para las áreas con mayor densidad de pelo. Permiten además cubrir mejor las áreas. Los hay de diferentes clases: El Lightsheer es el más versátil y es capaz de captar incluso, el pelo rubio aunque no el pelo rubio más delgado. No lo capta. El láser LightSheer puede producir quemaduras debido a que requiere la destreza del operador para adecuar la cantidad de pulsos y los tiempos de exposición. Si se realiza un mal cubrimiento con el láser LightSheer quedan muchas pequeñas áreas con pelo residual. Otra versión reciente del láser diodo, el láser Soprano ha aportado la posibilidad de suministrar energías comparables a las que se conocen efectivas para el LightSheer con menor potencia por pulso, en pulsos más largos y a mayor velocidad lo cual se traduce en que, se consiguen los mismos resultados con una mínima posibilidad de quemaduras. El laser Soprano permite que las áreas más grandes puedan ser depiladas con seguridad sin necesidad de los complejos cálculos que se tienen que hacer con el láser LightSheer. El médico con el láser Soprano planea la dosis total de energía a administrar según las condiciones del paciente y la enfermera puede realizar el procedimiento en forma más tranquila con movimientos de vaivén hasta que, se completa la dosis indicada enfriando la piel cada vez que el paciente lo requiera. El tiempo puede no ser más corto que con el del láser Lightsheer pero el procedimiento si se facilita rotundamente en áreas más densas. Al igual que el láser LightSheer el láser Soprano es menos eficiente en el pelo rubio y más delgado. Su mayor longitud de pulso lo hace muy ineficiente en la eliminación del pelo residual más delgado. Un tercer láser diodo que utilizamos es el Polaris. El Polaris es un láser más cercano al Nd-YAG con la ventaja sobre este de que agrega más energía por pulso con una dosis regulable de radiofrecuencia. Es un láser diseñado para áreas densas de pelo grueso pues, su mayor “miopía” al pelo delgado lo hace más eficiente para alcanzar con suficiente poder el folículo piloso más grueso. Este láser es además efectivo para depilar el pelo blanco en combinación con el depilador ultrasónico. En áreas densas de pelo blanco grueso, es el único recurso posible pues en estos casos la electrólisis, una buena opción en casos menos densos deja demasiadas costras.
Por último tenemos la planificación del tratamiento: Es importante tener la consistencia necesaria para conseguir que el resultado perseguido sea a largo plazo. Esto quiere decir que, después de cada sesión se tiene que obtener periodos de tiempo cada vez más largos sin recrecimiento de pelo. Este es el principal parámetro y es la garantía de que el tratamiento va bien. En más de 15 años de experiencia hemos comprobado que cuando se tienen periodos mayores a un año sin que el pelo recrezca, se puede asegurar que el resultado perdurará en forma definitiva. Tenemos casos con más de 8 años sin que renazca pelo en las zonas tratadas. Con los láseres más nuevos se ha conseguido en mucho obtener resultados que llegan a más del 80% en un año de tratamiento. El otro 20% tarda un poco más. Se requiere más tiempo de seguimiento.
Existen casos de baja respuesta y son aquellos en el área de la cara en los cuales no es posible lograr tiempos de depilación mayores a 1 mes. El área de la cara constituye un área muy difícil debido a que, la población de pelo es 10 veces mayor que en las demás áreas. Esto podría significar que si se consiguen resultados mayores al 90% después de un promedio de 17 recrecimientos en la mayoría de las áreas, en la cara podrían llegar a 170. Es por esto que, es mejor comenzar los casos que realmente son problema; casos justificados que podrían necesitar 14 años de sesiones láser. En caso de la presencia de pelos más gruesos la depilación deberá restringirse a los pelos más molestos y no a la totalidad de la cara pues puede obtenerse el llamado estímulo paradójico. Esto es pelos no tan gruesos que se van engrosando y crecen más largos que antes del láser si se interrumpen las sesiones. En estos casos la situación se resume a buscar el control mensual para mantener a la paciente sin pelo. La depilación del pelo blanco es también prolongada y se tardan años en conseguir el control. La curva de descenso en la población del pelo orientará en estos difíciles casos en donde el médico todavía tiene que hacer su mejor esfuerzo en encontrar la solución. El médico no puede delegar el procedimiento en estos casos y deberá documentar muy bien el caso, estudiarlo y meditarlo para poder controlar el recrecimiento en forma progresiva.
Dr. Adrián Ríos
Dra. Olga Uribe
Dr. Andrés Luque
Dra. Juana Useche
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